sábado, 20 de junio de 2026

El Hilo Tenso y Dorado: Reflexión sobre la Paternidad y el Legado.

 ​La relación entre un padre y un hijo es, quizás, uno de los laboratorios humanos más complejos, fascinantes y exigentes. Se mueve constantemente en una tensión dinámica entre la continuidad y la ruptura: el deseo del padre de trazar un camino seguro y la necesidad biológica y psicológica del hijo de desbrozar su propio sendero, a veces a contracorriente.

​Reconocer este vínculo en toda su profundidad implica despojarlo de romanticismos ingenuos. El amor paterno-filial no es una llanura pacífica; es un territorio montañoso donde conviven el afecto más puro con las grietas de la diferencia.

​La Paradoja de la Identidad y la Diferencia

​En las primeras etapas de la vida, el padre es el espejo y el universo. Sin embargo, el crecimiento introduce inevitablemente la disonancia. Los desacuerdos y las diferencias de criterio no representan un fracaso del vínculo, sino la confirmación de su éxito: el hijo ha dejado de ser una extensión del padre para convertirse en un individuo.

  • El choque de voluntades: Las dificultades surgen a menudo cuando los principios del padre —forjados en el yunque de la experiencia, los errores propios y el deseo de protección— chocan con el ímpetu del hijo, que necesita estrellarse contra sus propias realidades para aprender.
  • La madurez del disenso: Comprender que un hijo no piense como su padre, o que elija herramientas distintas para enfrentar la vida, exige del progenitor un ejercicio supremo de generosidad. Amar la diferencia en el hijo es, en el fondo, la forma más alta de respeto.

​Los Aspectos Supremos de la Paternidad

​El ejercicio de la paternidad evoluciona desde la guía física y el control hacia una dimensión puramente espiritual y arquetípica. Sus aspectos más elevados se manifiestan cuando el rol se despoja del ego:

El arte de la retirada: La cumbre de la paternidad no consiste en retener o moldear perpetuamente, sino en saber sostener el espacio mientras el otro vuela. Es transitar del rol de director al de faro: una luz fija, silenciosa y disponible que no interfiere en la navegación, pero que ofrece un puerto seguro al cual volver cuando la tormenta arrecia.


​Aceptar que el sufrimiento y el error del hijo son también parte de su patrimonio pedagógico es el trago más amargo y, a la vez, el más noble que un padre debe asumir.

​El Legado Silencioso: Valores para el Bienestar

​Al final de la jornada, cuando el ruido de las discusiones cotidianas se apaga y el filtro del tiempo hace su trabajo, ocurre un fenómeno casi alquímico. El hijo, que en su juventud pudo haber cuestionado los métodos o las posturas de su padre, comienza a descubrir en su propio interior la raíz de lo aprendido.

​Los valores y principios que un hijo finalmente adopta para su propio bienestar no suelen ser aquellos que se le impusieron mediante el discurso o el sermón, sino los que asimiló por ósmosis:

  • La coherencia como brújula: El hijo adopta la templanza, la rectitud y la resiliencia no porque se las dictaran, sino porque vio a su padre ejercerlas en los momentos de crisis.
  • La resignificación del esfuerzo: Con los años, las exigencias que antes parecían rigideces se transforman, a los ojos del hijo maduro, en un profundo sentido de la responsabilidad y el autocuidado.
  • El filtro del bienestar: El hijo retiene aquello que le sirve para construir su propia fortaleza, descartando las formas pero preservando el fondo. Se da cuenta de que las advertencias del padre no buscaban limitar su libertad, sino dotarlo de una estructura interna para no romperse ante el mundo.

​El Encuentro Final

​El destino final de un vínculo sano entre padre e hijo es la simetría horizontal. El momento en que el niño desaparece, el adolescente se pacifica y dos adultos se miran a los ojos reconociéndose como iguales, con sus luces y sus sombras.

​Es en ese punto donde el hijo comprende que su padre no era un ser infalible, sino un hombre que caminó antes que él, llevando a cuestas sus propios mapas incompletos. Y es ahí donde el amor se depura, transformándose en una gratitud profunda: la certeza de que, a pesar de los baches y las distancias temporales, la mano del padre estuvo siempre, de alguna manera, sosteniendo los cimientos.


Decansa Cirilo Antonio.

lunes, 13 de octubre de 2025

Venezuela, la universidad del humor.

 

El Rito Definitivo de la Risa: El Humor como la Última Frontera de la Dignidad

Existe una geografía que no se dibuja con mapas, sino con cicatrices colectivas: es la tierra de lo insostenible. En ese espacio, donde la realidad desafía la lógica y agota el alma, el ser humano tiene dos opciones fundamentales: sucumbir al lamento o levantar un altar al absurdo. El venezolano, como bien se describe, eligió lo segundo, transformando su adversidad en una "universidad" única. Esta no es una universidad de ladrillos, sino de ingenio; su plan de estudios no se encuentra en libros, sino en la fila interminable de la gasolina o bajo el sol del mediodía.


La Filosofía del Re-encuadre

La dificultad  es un peso tangible, una masa oscura que busca adherirse al espíritu y definirlo. Si permitimos que el apagón nos defina, somos la víctima del apagón. Si nos define la escasez, somos el miserable de la escasez. La magia del humor criollo, el chalequeo, es una maniobra de prestidigitación existencial: no niega la falta, sino que la envuelve en una ironía tan aguda que le despoja de su capacidad de paralizar.

Cuando se bromea con que la nevera es ahora un "calentador de alimentos por falta de luz", no se está minimizando la tragedia. Se está haciendo algo mucho más profundo: se está declarando la autonomía de la conciencia. Es el acto de afirmar: "El problema es grave, sí, pero mi capacidad de observarlo es más grande que el problema mismo." El chiste se convierte en un rito de afirmación. Al reírnos, no estamos riéndonos de nuestra pérdida de confort; estamos riéndonos con la dignidad que se niega a ser doblegada por una infraestructura defectuosa. La risa, en este contexto, es la prueba de que el ser humano es, al final, el dueño de su perspectiva, y que la libertad, cuando todo lo demás falta, se refugia en la agudeza del ingenio.


El Alma Creativa de la Sobrevivencia

La parálisis es el gran enemigo del espíritu en tiempos de crisis. La dificultad crónica suele generar un agotamiento que solo invita a la rendición. Es aquí donde el humor venezolano se revela no solo como una defensa psicológica, sino como un motor de vida y creatividad. La no abundancia, en lugar de clausurar la mente, la ha obligado a inaugurar un nuevo taller de soluciones alternas y de crítica mordaz.

La explosión de memes, la ironía veloz, el contraste entre el "bachaqueo" y el bodegón, son las patentes de esta inventiva desbordada. Cada chiste sobre la dificultad es un homenaje a la astucia, un reconocimiento social al que se las ingenia en lugar de solo lamentarse. La mente se entrena para ser más veloz que la melancolía. Aprende que el problema es una pared, pero el chiste es una escalera de cuerda lanzada sobre ella. Se gana la certeza de que el recurso más valioso no es el material, sino la capacidad interna de buscar una rendija, una ruta de escape mental, un atajo cómico para seguir adelante.


La Cohesión en la Fila Infinita

Las circunstancias tristes y difíciles suelen ser tremendamente aislantes. Cada persona tiende a encerrarse en su dolor. Pero el humor, ese lenguaje cifrado que solo entienden quienes comparten la misma tormenta, tiene el poder de forjar lazos inquebrantables.

Cuando dos desconocidos, unidos en la misma penuria, comparten una broma sobre su infortunio, ocurre una alquimia profunda. El chiste se convierte en un acto de empatía instantánea. Es un reconocimiento no verbal que dice: "Sé que estás sufriendo lo mismo que yo, pero somos tan tercos que en lugar de llorar, estamos riéndonos juntos de la adversidad". El "echar broma" en colectivo transforma el aislamiento en pertenencia. Es la demostración de que las grandes tragedias, si se comparten con la ligereza de una sonrisa, son infinitamente más llevaderas. La risa compartida es un muro de contención emocional que refuerza la verdad de que el espíritu humano se sobrepone mejor cuando se siente acompañado y validado.


La Afirmación Final

La risa venezolana, por lo tanto, no es la carcajada hueca de quien ignora el peligro; es la risa seria del que lo ha entendido todo y, aun así, se niega a arrodillarse. Es la última reserva moral.

Es el grito de que el espíritu se ha declarado en huelga contra la carencia material. Es la prueba diaria de que la verdadera riqueza de esta nación no reside en los servicios que se han perdido, sino en la resiliencia y el ingenio que la dificultad ha forzado a desarrollar. El humor es la herramienta que mantiene la cordura y permite el milagro de la continuidad. Es lo que nos permite levantar la vista y decir, con una mezcla de frustración y orgullo inexpresable: "¡Ay, Dios mío! ¡Pero qué país tan arrecho! —Y, sin detenernos, seguir adelante con una sonrisa en los labios."



Luis Herrera.

Ciriki.






sábado, 13 de septiembre de 2025

AREPA ES AREPA!!

Aunque pueda parecer poco trascendente, el campeonato mundial de desayunos... 

La arepa, más que un alimento sencillo, es el corazón de la cultura culinaria venezolana . Su importancia trasciende lo gastronómico para convertirse en un símbolo de la identidad nacional, el gentilicio y la unidad del pueblo venezolano. Este disco de maíz, humilde en su origen pero versátil en su preparación, ha forjado un vínculo inquebrantable entre los venezolanos y su tierra, representando una tradición que se transmite de generación en generación.


El origen y su simbolismo
La historia de la arepa se remonta a las culturas indígenas precolombinas que habitaban el territorio que hoy conocemos como Venezuela. La arepa se elaboraba a partir del maíz, un grano sagrado que era la base de su alimentación y cosmovisión. El proceso de preparación, que implicaba pilar, moler y amasar el maíz para formar la masa, era un ritual que unía a la comunidad. Este legado ancestral es crucial, ya que la arepa no es una invención moderna, sino el resultado de un largo proceso histórico y cultural que ha sido perfeccionado a lo largo de los siglos.

La arepa simboliza la herencia aborigen y la conexión con la tierra. Su simplicidad y pureza reflejan la esencia del campo venezolano, y su capacidad de ser el lienzo para innumerables rellenos representa la diversidad y riqueza del país.

Un Símbolo de Identidad y Resistencia
En un país con una rica diversidad regional , la arepa es un elemento unificador. No importa si eres de los Andes, la costa, los llanos o el oriente, la arepa está presente en cada mesa venezolana. En el desayuno, el almuerzo o la cena, la arepa se adapta a cualquier momento del día, demostrando su versatilidad y su profundo arraigo en la vida cotidiana. La arepa ha trascendido las fronteras geográficas, convirtiéndose en un embajador culinario de Venezuela en el mundo. La popularidad de las "areperas" en ciudades como Miami, Madrid, Bogotá o Buenos Aires es un testimonio del poder de este alimento para conectar a la diáspora venezolana con sus raíces, ofreciéndoles un pedazo de hogar en el extranjero.

La arepa también es un símbolo de resistencia . En tiempos de crisis económica y escasez, la arepa ha sido un sustento fundamental para muchas familias. Su elaboración, que requiere pocos ingredientes (harina de maíz, agua y sal), la convierte en un alimento accesible y económico. Este plato humilde ha demostrado ser un pilar de la resiliencia venezolana, adaptándose a las circunstancias y garantizando la alimentación de la población.

La Arepa como Gentilicio y Patrimonio
El gentilicio venezolano está inextricablemente ligado a la arepa. La frase "más criollo que una arepa" se utiliza para describir a alguien que es genuinamente venezolano en su esencia. La arepa ha inspirado canciones, poemas y obras de arte, y su nombre es sinónimo de Venezuela en muchas partes del mundo.

Además, las variaciones regionales de la arepa son un reflejo de la riqueza cultural del país. La arepa de chicharrón en los Andes, la arepa de huevo en el oriente, la arepa rellena de pabellón en el centro, y la famosa "Reina Pepiada" en Caracas, cada una con su propia historia y sabor, contribuyendo a un patrimonio culinario diverso y vibrante. La arepa no solo es un plato, sino un patrimonio cultural inmaterial que se transmite oralmente a través de las recetas familiares y las tradiciones culinarias.

La arepa entonces es mucho más que un alimento; es un símbolo vivo de la identidad venezolana . Su historia, su omnipresencia en la vida diaria, su capacidad para unir a la gente y su papel como embajadora cultural en el extranjero la convierte en una pieza fundamental del gentilicio y la cultura del país. La arepa representa la esencia del venezolano: sencillo, resiliente y lleno de sabor .

Luis Herrera.
Ciriki.

martes, 27 de octubre de 2020

LAS RASGADAS VESTIDURAS DE LA INACCIÓN

La transitoriedad de la disposición se entiende en el contexto socioeconómico  y político del presente; más la coherencia es un fundamento de convicción que va más allá de lo circunstancial, son las circunstancias propias de lo individual las que alcanzan inevitablemente  lo colectivo incidiendo en la realidad, propiciando así la aparición de paradigmas que atentan contra la sostenibilidad de lo bueno, y por ende necesario. 

En términos de autoconocimiento el hecho de no ver lo dañino, lo no conveniente, lo improductivo y sus recurrentes efectos contrarios a los propósitos declarados, esto es evidencia de una amarga y enfermiza relación que desemboca con fuerte centrifuga en un espiral del que cada vez será más difícil de salir, y cada vez hay menor espacio de maniobra, caldo de cultivo séptico que sostiene el shock, que en sí mismo que amenaza con  detener  los signos propios de la vida.

Así amanece un nuevo periodo con miles de túnicas rotas argumentando compromiso, amor, solidaridad, responsabilidad, simpatía, ser los mejores, ser especiales, ser superiores entre otras expresiones incoherentes refugiadas en la inacción, pretendiendo justificar que en los últimos años no ha existido oportunidad de contribuir en forma alguna con la estabilidad de los signos vitales de aquel organismo que anhela y lucha por salir de la sepsis, donde se focalizan no menos de 5 centros ya en franco compromiso, indicando insistentemente la necesidad de tener que proceder a la extirpación quirúrgica, que aun cuando traumática, difícil y ciertamente riesgosa se hace por demás necesaria. Peor aún se susurra abiertamente frente a agobiado enfermo, lo grave de su condición y lo poco probable de su recuperación, quizás queriendo aliviar la conciencia ante el hecho de que ha sido al menos la inacción,  otro de los elementos que alimenta las adversas circunstancias.

¿Cómo asegurar que algo de lo bueno y necesario persista en el presente y futuro?, ¿Qué juicos favorecerá?, ¿Quién elevara la vista buscando comprender?; vendrá acaso el llanto por la pérdida… seguro un poco de todo, seguramente grandes lágrimas y duraderos lamentos como suele ocurrir cuando argumentado desde la inacción rasgamos inoportuna, inapropiada y sin coherencia nuestras vestiduras.

Luis Herrera.



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lunes, 9 de septiembre de 2019




EL ERROR,  LA  INFORMACION   Y  EL CONOCIMIENTO:
   Aletargados por la cruda  he inmerecida realidad se encuentran, sometidos por la carencia de medios materiales para viabilizar lo elemental  en  los términos  que establece la realidad social del presente, un presente que parece perpetuarse en función de lo tangible, haciendo crecer la brecha  entre el discurso y la realidad misma;  se cuestionan sus capacidades y aptitudes, en términos prácticos ponen en duda sus competencias todo lo que creen entender parece desmoronarse ante la incontenible y aplastante fuerza de la realidad.
   Ésta aplastante he indetenible fuerza continua  alimentando este letargo y a su vez una creciente angustia que se traduce la necesidad de un cada vez  menor margen de maniobra. Se disponen a revisar en profundidad que acciones son necesarias a corto, mediano y largo plazo a los efectos de superar la aguda crisis que los aqueja, así coinciden en que es necesario evaluar los pasos dados y sus resultados, verificar lo bueno y establecer lo malo y erradicarlo, no es posible un error más so pena de perder la vida misma y comienzan el diagnostico de las acciones implementadas, acciones que los conducen prontamente a una evaluación mayor, se descubren acorralados no por las acciones mismas que implementadas desde los fundamentos tecnicojuridicos y contable administrativos debían haber sido acertadas, sino por la intención personal que cada uno en su corazón guardaba, esta se evidencio era un lugar común para todos, más allá de los técnico administrativo, más allá de lo jurídico y lo contable fue apareciendo  la realidad que fundamentaba todas las acciones e inacciones que los condujeron a su ya ahora justificado presente, en el marco del breve pero contundente análisis la prima causa estaba allí a la vista de todos siendo invisible, oída por todos sin que fuese pronunciada por alguien golpeándolos desmedida y brutalmente a todos siendo inmaterial. ¿Cómo nombrar aquello que se alberga en el corazón de todos que aun siendo intangible, invisible, insonoro pero que los lesiona tan grandemente?; el primero dijo malos sentimiento o mal corazón, otro dijo desamor, alguien dijo egoísmo, alguien más propuso falta de compasión, y la lista de propuestas creció sin acuerdo inicial:  irrespeto, incomprensión, avaricia, creían tener claramente identificado el origen de sus errores, mas sin lograr establecer un término que aplicare  a los efectos de nombrarlo correctamente y sin desviaciones que permitieran que siendo causa se confundiese con sus efectos de aquello que inicialmente  los aletarga y los angustia.   Todo eso que se identifica a los efectos de establecerse, debe nombrarse luego de que se percibe y quien incapaz de percibir aquello sin nombre aun, desborda en sus errores y a ese ritmo se somete a sus consecuencias, que entendieron deben ser llamados resultados más que consecuencias…