SOMOS DE SAN DIEGO
Creo necesario abrir un espacio que nos permita rescatar los valores de la sana convivencia y el gentilicio de los Sandieganos al margen de las preferencias de orden político partidistas.
jueves, 30 de julio de 2026
El Espejo Fragmentado: Geometría, Ética y la Condición Humana.
sábado, 20 de junio de 2026
El Hilo Tenso y Dorado: Reflexión sobre la Paternidad y el Legado.
La relación entre un padre y un hijo es, quizás, uno de los laboratorios humanos más complejos, fascinantes y exigentes. Se mueve constantemente en una tensión dinámica entre la continuidad y la ruptura: el deseo del padre de trazar un camino seguro y la necesidad biológica y psicológica del hijo de desbrozar su propio sendero, a veces a contracorriente.
Reconocer este vínculo en toda su profundidad implica despojarlo de romanticismos ingenuos. El amor paterno-filial no es una llanura pacífica; es un territorio montañoso donde conviven el afecto más puro con las grietas de la diferencia.
La Paradoja de la Identidad y la Diferencia
En las primeras etapas de la vida, el padre es el espejo y el universo. Sin embargo, el crecimiento introduce inevitablemente la disonancia. Los desacuerdos y las diferencias de criterio no representan un fracaso del vínculo, sino la confirmación de su éxito: el hijo ha dejado de ser una extensión del padre para convertirse en un individuo.
- El choque de voluntades: Las dificultades surgen a menudo cuando los principios del padre —forjados en el yunque de la experiencia, los errores propios y el deseo de protección— chocan con el ímpetu del hijo, que necesita estrellarse contra sus propias realidades para aprender.
- La madurez del disenso: Comprender que un hijo no piense como su padre, o que elija herramientas distintas para enfrentar la vida, exige del progenitor un ejercicio supremo de generosidad. Amar la diferencia en el hijo es, en el fondo, la forma más alta de respeto.
Los Aspectos Supremos de la Paternidad
El ejercicio de la paternidad evoluciona desde la guía física y el control hacia una dimensión puramente espiritual y arquetípica. Sus aspectos más elevados se manifiestan cuando el rol se despoja del ego:
El arte de la retirada: La cumbre de la paternidad no consiste en retener o moldear perpetuamente, sino en saber sostener el espacio mientras el otro vuela. Es transitar del rol de director al de faro: una luz fija, silenciosa y disponible que no interfiere en la navegación, pero que ofrece un puerto seguro al cual volver cuando la tormenta arrecia.
Aceptar que el sufrimiento y el error del hijo son también parte de su patrimonio pedagógico es el trago más amargo y, a la vez, el más noble que un padre debe asumir.
El Legado Silencioso: Valores para el Bienestar
Al final de la jornada, cuando el ruido de las discusiones cotidianas se apaga y el filtro del tiempo hace su trabajo, ocurre un fenómeno casi alquímico. El hijo, que en su juventud pudo haber cuestionado los métodos o las posturas de su padre, comienza a descubrir en su propio interior la raíz de lo aprendido.
Los valores y principios que un hijo finalmente adopta para su propio bienestar no suelen ser aquellos que se le impusieron mediante el discurso o el sermón, sino los que asimiló por ósmosis:
- La coherencia como brújula: El hijo adopta la templanza, la rectitud y la resiliencia no porque se las dictaran, sino porque vio a su padre ejercerlas en los momentos de crisis.
- La resignificación del esfuerzo: Con los años, las exigencias que antes parecían rigideces se transforman, a los ojos del hijo maduro, en un profundo sentido de la responsabilidad y el autocuidado.
- El filtro del bienestar: El hijo retiene aquello que le sirve para construir su propia fortaleza, descartando las formas pero preservando el fondo. Se da cuenta de que las advertencias del padre no buscaban limitar su libertad, sino dotarlo de una estructura interna para no romperse ante el mundo.
El Encuentro Final
El destino final de un vínculo sano entre padre e hijo es la simetría horizontal. El momento en que el niño desaparece, el adolescente se pacifica y dos adultos se miran a los ojos reconociéndose como iguales, con sus luces y sus sombras.
Es en ese punto donde el hijo comprende que su padre no era un ser infalible, sino un hombre que caminó antes que él, llevando a cuestas sus propios mapas incompletos. Y es ahí donde el amor se depura, transformándose en una gratitud profunda: la certeza de que, a pesar de los baches y las distancias temporales, la mano del padre estuvo siempre, de alguna manera, sosteniendo los cimientos.
Decansa Cirilo Antonio.
lunes, 13 de octubre de 2025
Venezuela, la universidad del humor.
El Rito Definitivo de la Risa: El Humor como la Última Frontera de la Dignidad
Existe una geografía que no se dibuja con mapas, sino con cicatrices colectivas: es la tierra de lo insostenible. En ese espacio, donde la realidad desafía la lógica y agota el alma, el ser humano tiene dos opciones fundamentales: sucumbir al lamento o levantar un altar al absurdo. El venezolano, como bien se describe, eligió lo segundo, transformando su adversidad en una "universidad" única. Esta no es una universidad de ladrillos, sino de ingenio; su plan de estudios no se encuentra en libros, sino en la fila interminable de la gasolina o bajo el sol del mediodía.
La Filosofía del Re-encuadre
La dificultad es un peso tangible, una masa oscura que busca adherirse al espíritu y definirlo. Si permitimos que el apagón nos defina, somos la víctima del apagón. Si nos define la escasez, somos el miserable de la escasez. La magia del humor criollo, el chalequeo, es una maniobra de prestidigitación existencial: no niega la falta, sino que la envuelve en una ironía tan aguda que le despoja de su capacidad de paralizar.
Cuando se bromea con que la nevera es ahora un "calentador de alimentos por falta de luz", no se está minimizando la tragedia. Se está haciendo algo mucho más profundo: se está declarando la autonomía de la conciencia. Es el acto de afirmar: "El problema es grave, sí, pero mi capacidad de observarlo es más grande que el problema mismo." El chiste se convierte en un rito de afirmación. Al reírnos, no estamos riéndonos de nuestra pérdida de confort; estamos riéndonos con la dignidad que se niega a ser doblegada por una infraestructura defectuosa. La risa, en este contexto, es la prueba de que el ser humano es, al final, el dueño de su perspectiva, y que la libertad, cuando todo lo demás falta, se refugia en la agudeza del ingenio.
El Alma Creativa de la Sobrevivencia
La parálisis es el gran enemigo del espíritu en tiempos de crisis. La dificultad crónica suele generar un agotamiento que solo invita a la rendición. Es aquí donde el humor venezolano se revela no solo como una defensa psicológica, sino como un motor de vida y creatividad. La no abundancia, en lugar de clausurar la mente, la ha obligado a inaugurar un nuevo taller de soluciones alternas y de crítica mordaz.
La explosión de memes, la ironía veloz, el contraste entre el "bachaqueo" y el bodegón, son las patentes de esta inventiva desbordada. Cada chiste sobre la dificultad es un homenaje a la astucia, un reconocimiento social al que se las ingenia en lugar de solo lamentarse. La mente se entrena para ser más veloz que la melancolía. Aprende que el problema es una pared, pero el chiste es una escalera de cuerda lanzada sobre ella. Se gana la certeza de que el recurso más valioso no es el material, sino la capacidad interna de buscar una rendija, una ruta de escape mental, un atajo cómico para seguir adelante.
La Cohesión en la Fila Infinita
Las circunstancias tristes y difíciles suelen ser tremendamente aislantes. Cada persona tiende a encerrarse en su dolor. Pero el humor, ese lenguaje cifrado que solo entienden quienes comparten la misma tormenta, tiene el poder de forjar lazos inquebrantables.
Cuando dos desconocidos, unidos en la misma penuria, comparten una broma sobre su infortunio, ocurre una alquimia profunda. El chiste se convierte en un acto de empatía instantánea. Es un reconocimiento no verbal que dice: "Sé que estás sufriendo lo mismo que yo, pero somos tan tercos que en lugar de llorar, estamos riéndonos juntos de la adversidad". El "echar broma" en colectivo transforma el aislamiento en pertenencia. Es la demostración de que las grandes tragedias, si se comparten con la ligereza de una sonrisa, son infinitamente más llevaderas. La risa compartida es un muro de contención emocional que refuerza la verdad de que el espíritu humano se sobrepone mejor cuando se siente acompañado y validado.
La Afirmación Final
La risa venezolana, por lo tanto, no es la carcajada hueca de quien ignora el peligro; es la risa seria del que lo ha entendido todo y, aun así, se niega a arrodillarse. Es la última reserva moral.
Es el grito de que el espíritu se ha declarado en huelga contra la carencia material. Es la prueba diaria de que la verdadera riqueza de esta nación no reside en los servicios que se han perdido, sino en la resiliencia y el ingenio que la dificultad ha forzado a desarrollar. El humor es la herramienta que mantiene la cordura y permite el milagro de la continuidad. Es lo que nos permite levantar la vista y decir, con una mezcla de frustración y orgullo inexpresable: "¡Ay, Dios mío! ¡Pero qué país tan arrecho! —Y, sin detenernos, seguir adelante con una sonrisa en los labios."
Luis Herrera.
Ciriki.
sábado, 13 de septiembre de 2025
AREPA ES AREPA!!
Aunque pueda parecer poco trascendente, el campeonato mundial de desayunos...
La arepa, más que un alimento sencillo, es el corazón de la cultura culinaria venezolana . Su importancia trasciende lo gastronómico para convertirse en un símbolo de la identidad nacional, el gentilicio y la unidad del pueblo venezolano. Este disco de maíz, humilde en su origen pero versátil en su preparación, ha forjado un vínculo inquebrantable entre los venezolanos y su tierra, representando una tradición que se transmite de generación en generación.
martes, 29 de agosto de 2023
domingo, 20 de agosto de 2023
martes, 27 de octubre de 2020
LAS RASGADAS VESTIDURAS DE LA INACCIÓN
La transitoriedad de la disposición se entiende en el contexto socioeconómico y político del presente; más la coherencia es un fundamento de convicción que va más allá de lo circunstancial, son las circunstancias propias de lo individual las que alcanzan inevitablemente lo colectivo incidiendo en la realidad, propiciando así la aparición de paradigmas que atentan contra la sostenibilidad de lo bueno, y por ende necesario.
En términos de autoconocimiento el hecho de no ver lo dañino, lo no conveniente, lo improductivo y sus recurrentes efectos contrarios a los propósitos declarados, esto es evidencia de una amarga y enfermiza relación que desemboca con fuerte centrifuga en un espiral del que cada vez será más difícil de salir, y cada vez hay menor espacio de maniobra, caldo de cultivo séptico que sostiene el shock, que en sí mismo que amenaza con detener los signos propios de la vida.
Así amanece un nuevo periodo con miles de túnicas rotas argumentando compromiso, amor, solidaridad, responsabilidad, simpatía, ser los mejores, ser especiales, ser superiores entre otras expresiones incoherentes refugiadas en la inacción, pretendiendo justificar que en los últimos años no ha existido oportunidad de contribuir en forma alguna con la estabilidad de los signos vitales de aquel organismo que anhela y lucha por salir de la sepsis, donde se focalizan no menos de 5 centros ya en franco compromiso, indicando insistentemente la necesidad de tener que proceder a la extirpación quirúrgica, que aun cuando traumática, difícil y ciertamente riesgosa se hace por demás necesaria. Peor aún se susurra abiertamente frente a agobiado enfermo, lo grave de su condición y lo poco probable de su recuperación, quizás queriendo aliviar la conciencia ante el hecho de que ha sido al menos la inacción, otro de los elementos que alimenta las adversas circunstancias.
¿Cómo asegurar que algo de lo bueno y necesario persista en el presente y futuro?, ¿Qué juicos favorecerá?, ¿Quién elevara la vista buscando comprender?; vendrá acaso el llanto por la pérdida… seguro un poco de todo, seguramente grandes lágrimas y duraderos lamentos como suele ocurrir cuando argumentado desde la inacción rasgamos inoportuna, inapropiada y sin coherencia nuestras vestiduras.
Luis Herrera.




